Gratos recuerdos del gran Gaitero y amigo Eduardo de Ribadesella

Eduardo Martínez Ballesteros “El Gaiteru de Ribadesella”
La primera vez que conocí a Eduardo, fue en Gijón. Traía la gaita envuelta en un saco. Estoy hablando del año 1964. A partir de entonces nos hicimos íntimos amigos.

Uno de los lugares donde hicimos muchas juergas, fue en el bar de La Guía, en Ribadesella. Hasta allí íbamos Vicente Díaz y yo. Vicente ya tenía pensado en grabar el primer disco. Yo le dije que conocía a un gran gaitero y que podíamos ensayar. Así que íbamos casi todos los sábados y nos juntábamos los tres. Lo de grabar no fue posible, ya que Vicente tenía influencia con una discográfica que ya tenía gaiteru.

Recuerdo cuando Ed8uardo venía en Alsa hasta mi casa en Arroes y nos íbamos hasta Gijón a tocar la gaita, por los bares, donde siempre había un montón de cantantes y gaiteros. Aquello era una escuela para aprender a cantar y tocar. Siempre había grandes cantantes, como José Noriega, Celestino Rubiera, Marcelino (el manquín), Vicente Díaz, Argentina Fernández, entre otros. Al día siguiente, después de desayunar, cogía el Alsa y para Ribadesella. El bar de Gijón, donde hacíamos más juergas, era el de Noriega, el Guadniquey.

No estoy muy seguro, pero creo que Eduardo me contó que había estado trabajando 3 años en una empresa de Gijón, y se hospedaba en casa de una señora donde había más posaderos. La señora lo quería como si fuese un hijo.

Por los años 70, Antón sastre, buen profesor de bailes regionales y Director del Grupo de Educación y descanso, quería llevar a Eduardo a Oviedo para que tocase con ellos. Antón le prestó su gaita, que por cierto estuvo en poder de Eduardo 3 años. A pesar de todo, Eduardo no quiso ir e integrarse en el grupo.

Tenía ofertas para salir y tocar por toda España y nunca quiso salir a ninguna parte, solo quería tocar para bocas y festivales. La verdad es que fue una pena que no se diera más a conocer.

Tuvo en su poder varias gaitas, unas prestadas y otras compradas por él.  Yo les escuché tocar con casi todas, pero la mejor gaita era una tumbal, que se la había prestado el señor cura de San Román, era echa de cogollo. Luego el señor cura se marchó del pueblo y se llevó la gaita.

En el año 1970, el Ayuntamiento de Gijón, convocó oficialmente un concurso de gaiteros para elegir el gaitero mayor de Asturias. Se presentan al concurso 36 gaiteros. Entre ellos estaba Eduardo Martínez Ballesteros, que era la primera vez que participaba en un concurso oficial. Este concurso lo ganaría José Remis Ovalle, y Eduardo quedaría en un segundo lugar muy merecido. Se celebró en el pueblo de Asturias, en el mes de Agosto. A Eduardo le ocurrió una cosa muy simpática. Todos los gaiteros para actuar lo tenían que hacer con el traje regional, y Eduardo no lo tenía. Entonces el gaitero de Mieres, Chema Castañón, que ya había actuado, le dijo que si quería que le prestaba el traje. Se pusieron de acuerdo y se metieron en uno de los hórreos que había en el pueblo de Asturias para cambiarse de ropa. El problema es que Chema era bastante más alto que Eduardo, así que el traje no le quedaba bien. Eduardo quedó muy agradecido del detalle de Chema.

Eduardo no participó en más concursos hasta el año 1981. Fue en el de Mercaplana y animado por nosotros, los amigos. En este concurso, en la final, Eduardo tocó la Jota Asturiana y la Muñeira. Quedó segundo por detrás de Vicente, el Pravianu. Creo que Eduardo mereció el primer premio.

Por Javier “el de Arroes”


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