El legado cultural - Senda Cultural Manuel Fernández Juncos
Gran patriarca de las letras puertorriqueñas y autor de la letra del himno nacional “La Borinqueña” fue el gran valedor para que el español se mantuviera como idioma oficial en la isla después del cambio de soberanía a EEUU en 1898.
Manuel Fernández Juncos nació en Tresmonte (Ribadesella) el 11 de diciembre de 1846 y emigró, con apenas 10 años, en 1857, rumbo a Puerto Rico en busca de un futuro mejor, tras zarpar desde el puerto de Avilés en el velero “Eusebia”.
Comenzó a trabajar en una tienda de alimentación de unos familiares y su curiosidad intelectual le llevó a fomentar la lectura y frecuentar el trato de círculos periodísticos y literarios que contribuyeron a su formación autodidacta. En la escuela de Moru, en Ribadesella, sólo había aprendido a leer, escribir y las cuatro reglas. Publicó artículos en diversos medios de comunicación puertorriqueños como “El Progreso”, “Porvenir” y “El clamor del país”, hasta que, con treinta años, fundó el semanario “El Buscapié”, que dirigió durante dos etapas distintas (1877-1899) y (1917-1918).
Este periodista, plenamente identificado con su lugar de adopción, dejó un rico legado literario que contribuyó de forma decisiva a la consolidación de la cultura autóctona puertorriqueña sin renegar nunca a su tradición española. Se mostró muy crítico, en un principio, con las autoridades coloniales e intentaba despertar en la población antillana una conciencia de autonomía política, social y cultural respecto a la metrópoli. Sin duda, ejerció como un gran ecléctico tomando lo mejor de cada país.
En 1877 fundó la “Revista Puertorriqueña”, de género costumbrista, y se distinguió en la promoción y difusión de una extensa red de bibliotecas municipales que, diseminadas por toda la isla, contribuyeron a la alfabetización de la población. Participó en la fundación de la Institución de Enseñanza Popular y la Biblioteca Municipal de San Juan colaborando activamente en el establecimiento de La Cruz Roja en la isla. También fundó un alberque para niños huérfanos que sigue funcionando en la actualidad.
Ejerció como presidente del Ateneo Puertorriqueño, del Partido Autonomista Histórico, de la Liga de Republicanos Españoles y de la Sociedad de Escritores y Artistas de Puerto Rico.
Su obra literaria es muy extensa y variada combinando el artículo periodístico con los cuadros costumbristas, la biografía, el ensayo, el relato de viajes el libro pedagógico, la narración breve y la poesía. Publicó más de una veintena de libros, entre ellos: “De Puerto Rico a Madrid”, “Habana y Nueva York”, “Cuentos y narraciones”, “Canciones escolares”, “Compendio de moral para las escuelas”, “Costumbres y tradiciones de Puerto Rico”, “Tipos y Caracteres de Puerto Rico”, “Los primeros pasos en castellano”, “La lengua castellana en Puerto Rico” y “Semblanzas puertorriqueñas”.El periodista y escritor avilesino Constantino Suárez, conocido como “el españolito”, lo definió entonces como “el primer escritor costumbrista de Puerto Rico”. En 1904 adaptó en sus “Canciones escolares” la letra del himno nacional de Puerto Rico denominado “La Borinqueña”, que fue oficializado posteriormente, en 1977, por las Cámaras Legislativas y el gobernador Rafael Hernández Colón.
En 1878, fue elegido diputado provincial por el distrito de San Juan y durante el primer y último gobierno autonómico de Puerto Rico, en 1897, fue nombrado primer secretario de Estado y de Hacienda. Tras el cambio de soberanía a EEUU en 1898, trabajó para mantener la lengua castellana y redactó unos manuales escolares que desempeñaron una función transcendental en la lucha contra la poderosa influencia del inglés. Para evitar que la lengua española fuera sustituida por la inglesa en los planes de enseñanza, adaptó los libros de texto y de lectura que se acomodaron a la nueva administración norteamericana en el plazo de dos meses. También libró batalla en favor del español desde el Ateneo Puertorriqueño y la Academia Antillana de la lengua. Promovió la Alianza Latina que dio origen al nacimiento de la Institución de Enseñanza Popular.
En 1912 la Universidad de Oviedo le rindió un homenaje por su contribución a que el español se mantuviera como idioma oficial en la isla y en 1916 fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Puerto Rico. En 1924 el Ayuntamiento de San Juan le otorgó el título de Hijo Adoptivo y falleció en 1928 en la capital de la isla caribeña que identificó con su nombre a su segunda avenida más relevante. Tras su muerte, el Ayuntamiento de Ribadesella también bautizó con su nombre una de sus calles y la escuela graduada.
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| Busto en la Avda.que lleva su nombre en San Juan de Puerto Rico |
En 1991 la Fundación Príncipe de Asturias otorgó el premio de las letras al pueblo de Puerto Rico en reconocimiento por haber declarado el español como idioma oficial, hecho en el que Fernández Juncos fue determinante. La aldea de Tresmonte fue visitada entonces por una delegación puertorriqueña encabezada por el gobernador Rafael Hernández Colón y se instaló una placa en el lugar donde nació.
Su gran legado cultural y la relevancia histórica de este ilustre y desconocido emigrante riosellano, considerado como el patriarca de las letras de Puerto Rico, autor de su himno nacional, le convirtió en el principal valedor para que el español se mantuviera como idioma oficial en la isla caribeña tras el cambio de soberanía a EEUU en 1898
Según escribió el historiador Rafael Altamira, catedrático de la Universidad de Oviedo, “Juncos consiguió que la lengua española se mantuviera, frente a la inglesa, en los planes de enseñanza surgidos de la nueva administración norteamericana”.
Fernando DELGADO - Presidente de la asociación de cronistas oficiales de Asturias


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